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La pátina, es el tiempo que se ve

Maison Patine nació de una convicción simple. Una pared merece algo mejor que un cartel impreso. Merece una pintura real, con materia, relieves, una luz que cambia según la hora.

Dibujamos nuestros paisajes y nuestros abstractos como se compone una atmósfera, en una paleta de tierra cálida, entre ocre, crema y oliva. Luego cada lienzo es pintado al óleo, a mano, en nuestros talleres asociados, capa tras capa, hasta esa pátina de barniz antiguo que da su nombre a la casa.

Nada está impreso. Nunca. Cada lienzo se pinta por encargo, lo que requiere de dos a tres semanas. Asumimos este plazo, porque es el del trabajo bien hecho. Pequeñas variaciones de toque hacen que su pieza no exista en ningún otro lugar.

Entregamos en toda España, el lienzo enrollado en un tubo rígido, listo para enmarcar. Y si no le gusta, tiene treinta días para cambiar de opinión.

Una pintura, no una reproducción.
Maison Patine